La
gran ventaja de adquirir nuestras semillas consiste en la circunstancia
inobjetable que nuestro semillero se encuentra dentro de la
denominada Cuenca del Salado. Ello implica que si la germinación
y demás propiedades fisico-botánicas son de excelente
calidad, ese principio sin duda será equivalente para
cualquier tipo de suelo en el que un productor desee implantar
su pradera.
